Mi cajita de hojalata

Las notas de la vieja caja de hojalata vuelven a sonar, suaves, agónicas, cargadas de dulces recuerdos olvidados que despiertan poco a poco. Intento perderme en la inocencia de aquel beso, recordar tu mirada protegiéndome, mecerme en tus palabras que son ya un susurro lejano; quiero creer que sigues abrazándome las noches de tormenta... Intento.... Quiero...pero ya no puedo. Se van sin despedirse, poco a poco; desesperada los abrazo, me aferró con fuerza a las últimas reminiscencias de su presencia; imperturbables, simplemente desaparecen... Y yo...yo, choco contra el frío y duro mármol de la realidad, unas lágrimas púrpuras recorren mi cara.
Las notas se vuelven macabras, agujas que rasgan el cielo enfureciéndolo. Perdida en un pasillo oscuro, largas sombras de taciturnos colores ríen con maldad, se estiran y deforman, persiguiéndome, ahogándome sin piedad; a veces se burlan y susurran- que débil…no aguantará… pobre estúpida que aún creé que él volverá…-. Fuera el cielo dirige un tenebroso réquiem de trombones y rayos enfurecidos, mientras lucha encolerizado. Y yo te busco asustada, enredada entre las sombras, intentado huir de sus peligrosas telarañas que me asfixian.
Me caigo rendida en un rincón, la esperanza huye de mis ojos dejando un camino de gotitas rojas. Herida de muerte espero mi final; miro con terror el lúgubre entierro celestial, tú siempre lo convertías en una leyenda fascinante para no asustarme. Y buscando unos últimos momentos de ternura, te imagino abrazándome, acariciando mi cabello; mis ojos se cierran para siempre, mientras mi boca esboza una leve sonrisa, una última lágrima de carmín marca el final.
Las notas se vuelven macabras, agujas que rasgan el cielo enfureciéndolo. Perdida en un pasillo oscuro, largas sombras de taciturnos colores ríen con maldad, se estiran y deforman, persiguiéndome, ahogándome sin piedad; a veces se burlan y susurran- que débil…no aguantará… pobre estúpida que aún creé que él volverá…-. Fuera el cielo dirige un tenebroso réquiem de trombones y rayos enfurecidos, mientras lucha encolerizado. Y yo te busco asustada, enredada entre las sombras, intentado huir de sus peligrosas telarañas que me asfixian.
Me caigo rendida en un rincón, la esperanza huye de mis ojos dejando un camino de gotitas rojas. Herida de muerte espero mi final; miro con terror el lúgubre entierro celestial, tú siempre lo convertías en una leyenda fascinante para no asustarme. Y buscando unos últimos momentos de ternura, te imagino abrazándome, acariciando mi cabello; mis ojos se cierran para siempre, mientras mi boca esboza una leve sonrisa, una última lágrima de carmín marca el final.






