Congelando el tiempo

Name: Yukiko
Location: Spain

Wednesday, July 26, 2006

Mi alma desnuda


Llego a casa. Miro sin mirar. Mi cuerpo, el único signo de estabilidad en mí. El simple aleteo de una frágil mariposa, convertido en palabras suaves, que vestidas de negro auguraban la tragedia; escondían punzantes puñales que se clavaron rápidamente en mi corazón, creando un tornado a mi alrededor. Un tornado de sentimientos de azul melancolía, de verano somnoliento, de palabras prohibidas perdidas en la espiral, de susurros ahogados por las lagrimas y de roja impotencia derramada por mi corazón.

Me desnudo sin mirar. Mis ojos se pierden más allá del espejo, dónde las líneas y curvas se difuminan, los caminos son del color del aire y el olvido vende su medicina. La ropa se acomoda en la silla, yo sigo de pies, mi cuerpo es el mismo, cada lunar sigue en su lugar, estoicos ante el huracán. Me cubro con el tacto familiar del algodón que al rozar mi piel se convierte en un extraño. Intento buscarme. Mi cuerpo denuncia la desaparición de mi alma.

Mi alma vagabunda entre sentimientos perdidos. Desolada. Taciturna. Desnuda. Tiene frío, mucho frío, intenta arroparse con harapos de calidas palabras, pero son un simple espejismo en el helado desierto. Mi alma, te intenta mirar, pero no puede. Se esconde. Se avergüenza de su desnudez. Un sentimiento de pudor invade cada centímetro de su piel. Se siente vulnerable, indefensa ante ti. Le fuiste quitando la ropa poco a poco, noche tras noches; la desconfianza gatuna desapareció cuando bajaste la cremallera con palabras de amistad; tu boca con frases de dulzura terminaron de desnudar mi alma las noches de luna llena, mientras te adueñabas de cada rincón. Incluso de ese que no mostraba a nadie y lo guarda junto a una vieja muñeca de porcelana descascarillada. Mi alma desnuda ante la luna. Desnuda ante ti. Sin bonitos vestidos que cubran defectos. Sin colorantes que edulcoren la realidad. Ahora no encuentra la ropa. No sabe atarse la cremallera y el frío amenaza ¿Dónde se encuentran ahora los alegres vestidos del sol de verano para cubrir mi alma?

Thursday, July 20, 2006

Para ti...


De repente todo se para. Abro los ojos. Quizá todo haya sido un mal sueño. Mis sentidos van despertando; el calor traicionero se pega poco a poco en cada rincón de mi cuerpo; los rugidos de una noche taciturna son inapreciables, demasiado cansada busca descanso envuelta en el color gris de la ciudad.

Poco a poco mi inconsciente es apartado por la dolorosa consciencia, esa que me lanza contra el duro y frío colchón sin piedad alguna; me hace recordar cada palabra, remarcadas por mi mente en negro, duro, solidó, opaco, imposible de ser borrado por la leve brisa de la esperanza. Todo es tan real: la cama; mi piel desnuda, cubierta por los besos del agobiante calor; el bonito frasco de perfume sobre la mesa, tan delicado, tan frágil, tan volátil… Mensajero precoz del ocaso de nuestra primavera.

Miro sin mirar, intento perderme, escapar, volar. Pero por más que busco no encuentro mis alas, el baúl es demasiado grande, demasiado profundo, demasiado desconocido…Estoy cansada, harta, mi cuerpo no pude más, se queda estático, quiere huir, quiere olvidar ese sentimiento que se clava poco a poco sumiéndolo en una agonía. Ya no quedan polvos mágicos para regresar al país de nunca jamás .Mis mejillas se humedecen, el reloj del tiempo no se puede parar, los granos de arena siguen cayendo, nuestros sueños se van ahogando, se escapan. Y una vez más deseo perderme, fundirme en la oscuridad, hacerme una con ella, y terminar con todo.

Un cuento, simple, lleno de dibujos y colores, escondido tras las impresionantes e imponentes novelas, muestra un final feliz, demasiado fácil, demasiado azucarado para el sabor agridulce de la vida real. Pero cuando vuelvo a cerrar los ojos ese final, infantil, inocente y calido juega en mi mente con nosotros.

Saturday, July 15, 2006

Metro con notas de sensualidad

Las puertas del metro se abren, no soy muy consciente de mis pasos, mi mente anda divagando en alguna otra estación. Dejo caer mi cuerpo sobre un asiento. Al lado mío un hombre cuya higiene dejaba bastante que desear, enfrente una anciana y su acompañante; una de esas latinoamericanas que llegan dispuestas a traer toda su alegría de las calidos países por un sueldo infeliz. Nada fuera de lo normal, nada que me llame la atención.

El calor penetra por la ventana rozando mis mejillas, prendiendo a su vez el fuego interno. Y de repente me doy cuenta, está de pies, lleva los típicos zapatos de los sábados, acompañados respectivamente del típico pantalón y de la típica camisa “sabadesca”, con una cara típicamente “sabadiana”.Quiere romper con los esquemas; quiere ser un viernes noche, un sábado por la tarde; quiere ser una risa lujuriosa, en vez de la inocente risita de la niña del vagón vecino; quiere ser champagne francés y ostras frescas, con un postre lleno de exótica canela en vez de zumo, potitos y lacasitos. Sus entradas indican que la cuarentena le acompaña desde hace tiempo.

Me mira con miedo al principio, avergonzándose quizá. Retira la mirada. Me miró –sí- hoy si que voy guapa. Me he preparado esta mañana con infinito cuidado. Todo estaba medido para que resultase especial, suave, cálido e inocente pero con ese toque desafiante. Mi olor no era solo el mío, se mezclaba con unas notas masculinas que me envolvían, que me recordaban frases, gestos y esa carita que tantas veces había imaginado. Yo miro al individuo, una mirada pausada, examinando. Me sonrío levemente me hace gracia ver su timidez, su culpabilidad luchando contra sus impulsos. Podría ser mi padre y lo sabe.

Sigo mirando, puede que sea un poco malvado por mi parte, pero yo no había sido quien había empezado el juego. Creó que lo necesito, arder de una vez; hacer mediante miradas con un extraño, todo lo que no me había atrevido hacer unas horas antes con el dueño de la fragancia que se hacía cada vez más mía. Quizá me veo más protegida ahora, con menos pudor, menos desnuda el alma que en el parque, más irreal el miedo a lo desconocido. Ahora juego en casa, el pobre hombre no se atrevería a acercarse, ni tocarme, no sabe que me da miedo, ni que me gusta, ni tan siquiera mi nombre. El anonimato me protege.

Se atreve a mirarme sin pudor, recorre mi cuerpo, medio hecho, medio deshecho. Miro inocentemente y una mano juguetea con el tirante de la camiseta por la que se asoma un pequeño trozo del sostén dorado que me convierte en su champagne. Sus ojos y mis piernas se abren al unísono, como una sola nota, mis vaqueros se muestran descarados, sus pupilas excitadas. Su mirada me saborea y yo le dejo en su intimidad, ya me he cansado de jugar, además me he empezado a sentir incomoda y prefiero no adentrarme más en la boca del lobo; mientras, me sumerjo en mis pensamientos, lejos de las frías paredes de hierro, sumergidas en la fragancia que me inunda y en unos ojos del color del sensual cacao.

Thursday, July 13, 2006

Bombas de papel grisáceo

Las letras de los periódicos bailen el valls dirigido por los que se esconden tras una cuadricula grisácea que no admite alteración en la canción. ¡El teatro de sombras comienza su actuación! El incesante ruido de las imprentas corruptas tapan las voces de las palabras torturadas convertidas en mentiras. Las voces de la verdad ahogadas en un viejo barreño de agua del manantial del poder, capaz de convertirlas en una bonita e artificial frase de fingida solidaridad, garantizado (sino le devolvemos el dinero o en caso de déficit le compensamos con una excusa única y singular).

El morbo enfermizo, carente de pecados- eso sí- porque ante todo somos puros y castos, con un aspecto camaleónico de noticia recorre el rotativo de principio a fin ¡Las bombas de palabras vacías explotan! ¡Los brazos y piernas de la justicia vuelan por los aires! Unos ojos hipnotizados por el incesante movimiento de las culebras del sufrimiento ajeno, devoran las páginas que encadenan el intelecto.

El espectáculo es burdo, vulgar y grotesco. A veces unas letras de inteligencia y cordura hacen aparición en escena, pero rápidamente son censuras o desterradas a las columnas que habitan el extrarradio, cayendo las más débiles en el abismo del silencio. Los flamantes titulares vestidos con elegantes trajes negros esconden tras sus vestimentas la dolorosa verdad, esa que escuece a los ojos y remueve conciencias; a cambio ofrecen amables comentarios de seda con dientes de hierro.

Algunos lectores despiertan de la pesadilla y queriendo salvaguardar las valiosas palabras ponen fin al espectáculo; otros en cambio se acomodan en las plácidas butacas del a falsedad ¡Pero eso que más da si las palabras bailan un bonito valls y los índices de la bolsa suben tanto como el paro y el precio de las viviendas!

P.D: No quiero generalizar, no todos son bombas de papel grisáceo.

Tuesday, July 11, 2006

Nueva etapa

Por fín he puesto en este blog todos los textos que tenía de antes, ya se que para algunos ha sido un proceso largo ya que no he puesto nada nuevo en este tiempo, solo decir que lo siento; a veces la vida crea nudos que son difíciles de desatar y nos lleva más de lo previsto, pero ya casi soy una experta en desenredar los nudos marineros de la vida, que por otra parte mediante el olor del mar nos cuentan mágicos secretos para hacer frente al oleaje. Además quién sabe si el nudo vendra acompañado de un hechizante canto de sirena...

Muñequita que no sabe pintar


Mi pequeña muñequita está triste y asustada; yo la abrazo, la mezco y la susurro "...-No pasa nada...mi abrazo te protegerá...", veo el miedo en sus ojitos de cristal; esos ojitos que intentan expresar: deseo, duda , miedo, amor....Pero están presos en el cristal: material,frío,inerte; carente de esa esencia inexplicable, de esos colores, texturas y matices que dibujan nuestro ser, los sentimientos.
Desde que el hombre es consciente de forma inconsciente ha intentado saber: el por qué, el cómo... de esos colores que le diferencian de mi pobre muñequita. Si tuviese la posibilidad, más de uno apresaría esa esencia en un seguro y aséptico bote de plástico, si ya sé que los de cristal de bohemia son más bonitos, pero los sentimentalismo son inaceptables ante las ansias de control y poder.
Muchas veces nos perdemos en las preguntas, en el formulas, en nuestra parte racional , queriendo demostrar que somos superiores y más listos que esos "ANIMALES", ese pájaro o ese gato, que por cierto siempre acaba acurrucado en la mejor parte del sofá...Muchas veces la claridad de las preguntas se convierte en oscuridad, cegándonos, sin dejarnos disfrutar de todo lo que esa esencia nos aporta: la lágrima que se escapa a través de la desértica llanura de la mejilla cada vez que vemos esa escena, esa que es tan nuestra y la abrazamos en nuestro corazón; el cálido olor de las sábanas impregnadas del suave e intenso aroma de la sensualidad; la risa de los ociosos días de verano en los que la mayor preocupación es saber que día es; incluso ese miedo a lo desconocido... Y a veces esos sentimientos son relegados al cuarto de los trastos viejos, pero ahí está mi vieja muñequita para recordármelo y rescatarlos antes de que se enroñezcan como un tornillo viejo.

Monday, July 10, 2006

Closet


Querías ser perfecta para ti misma, para los sueños edulcorados, para el gato negro que mira desde la esquina….Ahora eso que más da. Ya no puedes parar. Solo quieres se perfecta sin más; perfección irreal; perfección enfermiza que te consume; perfección que te mata con suaves besos llenos de alfileres de cansancio y soledad. De princesa a esclava ¿Cuándo ocurrió? ¿Cuándo cruzaste la peligrosa línea niña linda? El frágil equilibrio se rompió en mil pedazos que fueron clavándose en tu delicado mundo de ensueño. El insomnio, el frío, las ojeras y esa sensación de debilidad infinita te besaban con fingida calidez, esa que tu cuerpo ya no tenía….La telaraña de terciopelo te abrazaba suavemente al principio, ahora te estrangula sin piedad. Los azulejos, blancos, impasibles, etéreos, testigos de tu amor maldito, observan y callan. Tu pasión aumenta día a día, todas las noches la esperas en tu cama helada, esperando que ella la llene de calor; besa y acaricia todo tu cuerpo hasta que acabas extenuada mientras te regala rosas rojas de crueldad y dolor que poco a poco van marcando tu cuerpecito, cada vez más pequeño, cada vez más débil. Ahora solo quieres desaparecer, los demás no importan, tú solo quieres estar con ella, sin nadie que os moleste, sin nadie que hiera tu minúsculo corazón que cada vez late más lentamente.

Sunday, July 09, 2006

Noche de olvido

La noche se acerca, ya es la hora de partir, tanto tiempo esperando este momento que parecía un sueño efímero de conseguir y hoy por fin se hará realidad; estoy nerviosa, incluso unas pequeñas dudas surgen ante la partida, pero pronto se agonizan en la inmensidad de la palabra libertad, tan deseada y tan difícil de obtener.

Mi cuerpo libre de ataduras, unos pocos privilegiados me acompañan en este viaje, mis sentidos, sensaciones y sentimientos, los tres acomodados en el rincón más calido de mi alma. Tantas veces soñando con este momento y aún así una lágrima azulada tiñe de melancolía mi mejilla, los recuerdos danzan por la habitación un bonito valls de despedida; Eolo me envuelve con sus fríos brazos recordándome que debo partir, ahora que todo está en silencio, ahora que los recuerdos se sumen en un profundo sueño.

Me deslizo suavemente, al principio desconcertada, sin rumbo fijo, insegura como una niña que da sus primeros pasos, Selene en un improvisado papel maternal, me guía, me arropa con su brillo que besa amorosamente mi piel. Las calles están desiertas, misteriosos ojos de gatos que mendigan un poco de cariño en la fría noche me descubren, pero yo sigo mi camino. La noche me va mostrando calles mágicas, misteriosas, amantes furtivos y risas lujuriosas, pero también me muestra, mendigos desolados, soñadores cuyo sueño fue roto en mil pedazos…

Me voy distanciando de todo, pero al pasar por tu ventana no puedo evitar observarte: tantas miradas perdidas, tantas palabras extraviadas en el olvido, tantas caricias muertas en lo efímero de un suspiro…Tu pareces estar sumergido en una pesadilla, intento ayudarte, pero es demasiado tarde, el tiempo se acabo, nuestro tiempo espiró, debo marcharme, aun así a través del cristal te regalo unas ultimas palabras envueltas en papel de cariño y pureza : “ lo siento, esto tampoco es fácil para mí. Siempre serás mi sentimiento prohibido.”

La luna comparte conmigo la soledad, mientras me interno en los bosques del olvido, en el reino de los sueños, de lo efímero e irreal, me convierto en parte de ese mundo, me fundo en sus aguas, en sus campos en su sereno silencio.

La dama blanca desde el cielo derrama unas lagrimas plateadas y recuerda su amor imposible con el sol, y como a veces acude al reino del olvido dejando a la noche sin luz para perderse en el dulce somnífero. Hoy en cambio debe seguir brillando así con un dulce beso me abandona en lo que se convierte mi nuevo hogar.

A la mañana siguiente un extraño sentimiento te invade, la angustia y melancolía se entrelazan y hielan tu corazón, el lápiz rueda sobre una hoja: “ No sé ni quien eres , ni dónde estas, ni si eres real, no se si algún día te conocí, solo se que te extraño….”; El ecó de las palabras llegan al reino de los olvidados del que soy princesa y se clavan en mi olvidado corazón, mientras me doy cuenta del precio de la huida, de la libertad que ahora me ahoga.

Saturday, July 08, 2006

La flor



Desde el macetero la planta mira agónica, sus exóticos pétalos de blanco puro se quedan presos en el negro opaco de la tristeza. Una delicada mascara de papel maché oculta su dolor. Sentenciada a ser perfecta, a vestirse con colores alegres de hipocresía, a formar parte de un ambiente que intenta ocultar la mediocridad con un perfume agobiante y notas de vulgaridad.

Cautiva, lanza una mirada de reproche, de insumisión, que estalla en mil pedazos clavándose en los ojos de la falsedad, que poco a poco se va quedando ciega en su universo de mentiras. Ella se mantiene firme, no tiene miedo, no quiere ser parte del decorado de una obra de teatro insustancial.

La hipocresía la tienta una y otra vez; le ofrece un mundo de comodidades, de edulcorados sueños, donde el equilibrio es la frívola belleza primaveral, que intenta ocultar entre cantares y amores los suicidios de las flores. La planta en cambio lo rechaza con todas las fuerzas de su pequeño cuerpo que se convierte en el más fuerte al no doblegarse, al renunciar a ser solo otra “bonita” flor.

La amenaza hace presencia en escena, un inocente niño, cruel en su ignorancia, pero a la vez puro, sin más valores que sus instintos y deseos. Sin el volátil hedonismo del ambiente. Sin el profundo pensamiento de la flor. Se acerca hacia ella. La admira. La intenta acariciar. La agarra con firmeza. La ahoga con sus suaves manitas.

Demasiado frágil para vivir en la selva de los instintos.
Demasiado profunda para vivir en el azucarado palacio de lo superficial.

Muñeca de trapo



De repente la vi, estaba sentada en un sillón granate, demasiado ostentoso, demasiado granate, demasiado sintético, demasiado todo porque no era nada. Ella en apariencia era simple, muy simple hasta el punto de resultar ordinaria, llevaba una ropa que acentuaba su aspecto descuidado, el pelo enmarañado coronaba su cara; una cara de un color blanco, un blanco turbio, un blanco oscuro tan oscuro como las sombras de los barrotes de una prisión; unos rasgos calmados, suaves, inocentes casi de muñeca de trapo perfilaban su cara. Pero había algo que luchaba contra el convencionalismo de su apariencia, que rasgaba el lienzo de su cara, eran sus ojos. Unos ojos demasiado tranquilos, demasiado pausados, demasiado simples para no ser nada, porque lo eran todo, el último canto de un ave enjaulada, el último deseo de un reo condenado a la horca, perdidos en el infinito volvían para perturbar a los presentes.

Alrededor de la que yo había catalogado como mi perfecta muñeca de trapo había mucha gente, algunos fingían, otros charlaban con una venda en los ojos para no sentir el dolor, otros parecían artistas de un melodrama latino americano, exagerando el dolor, convirtiéndolo en un espectáculo barato, y burlándose de los que sufrían. La pequeña habitación tenía un olor a perfume azul nostálgico y doloroso, mezclado con la flor empalagosa de la falsedad. Nadie se fijaba en ella, era una parte más del mobiliario.
El cadáver se encontraba tras una gruesa ventana de cristal, el cadáver ya había perdido su nombre, en muchos casos era el pretexto para que la gente siguiera con su actuación en el teatro de la vida. Como ella era parte de un decorado y paradójicamente eran de los pocos elementos veraces del velatorio.

Cuando me acerque a la fría ventana, me pareció ver una hoja de otoño tardía que nos abandona, mi mente se inundó de recuerdos, los recuerdos que esa querida hoja había creado cuando aún era capaz de bailar al compás del viento. Mi alma no aguantó y las lágrimas empezaron a humedecer mis mejillas, mientras un llanto intentaba liberar a mi ahogada alma.

Entonces la vi con claridad, los ojos de ella seguían gritando, y yo me quede hipnotizada en esa mirada de niña perdida, estaba presa en una cárcel inmaterial, no sabía como salir. La oí hablar, unas palabras frágiles, suaves, demasiado suaves que escondían la verdad en botes de tranquilizantes y ansiolíticos. Me di cuenta que todos lloraban por alguien que descansaba en paz, que no había sufrido, que había abandonado la vida como el invierno da paso a la primavera. En cambio ella tenía que vivir atrapada con sus secretos, sus penas, con los puñales que le hacían heridas incurables….Y nadie se fijaba en ella, y yo impotente, estática, la miraba, casi no la conocía, tenia vagos recuerdos ….Siempre tuvo la serena intranquilidad de los que están en constante agonía, pero yo era demasiado pequeña para notarlo; desde entonces diez años habían pasado, diez años sin contacto con ella, pero en ese momento me di cuenta de que estaba atrapada y que yo no tenía la llave para salvarla….Que los finales felices de cuentos de hada no existen…Y que ella seguiría siendo invisible , un mueble viejo y enroñecido, en el mundo de las apariencias dónde un sillón granate vale mucho más

¿Dónde estas amor?


Entro en la habitación, me deslizo con suavidad, temerosa de romper la frágil calma, la ventana deja penetrar el eco de la naturaleza dormida, la dama del vestido de blanco, mira suavemente la habitación presagiando lo inevitable….

Me recuesto en la cama, suavemente…sin prisa, el tiempo pierde su razón de ser, miro sin mirar, mi alma se eleva suavemente, se aleja de la realidad; Le crecen alas, blancas como la nieve, frágiles como un leve suspiro….Los objetos siguen inertes en la habitación, espectadores impasibles del teatro interpretado por los vivos, esta noche testigos de una magnífica función.
Un leve susurro del dios Eolo aviva mis sentidos, mis pupilas se dilatan, el mar de mis ojos se desborda, las sombras de la habitación bailan al son de un acelerado corazón, mi corazón se une al desconcertante concierto. El numero dos deja de ser una cifra sin más, abandona los libros de las ciencias exactas para adentrarse en el mundo de los sentidos, dónde tú más yo es igual a infinito.

Me miras, yo miro con recelo; más de una vez he huido, temiendo lo desconocido, temiendo dejarme llevar, temiendo no saber parar, temiendo romper mi corazón de cristal en mil pedazos…Tus ojos son diferentes, no son mezquinos, ni fríos, ni orgullosos, tus ojos tan solo intentan protegerme, acariciarme con la mirada.

Te acercas, lo haces muy despacio temeroso a que escape, a que me desvanezca entre los pliegues de las sabanas. Cada vez estas más cerca, adivino las formas de tu cuerpo hasta ahora ocultos tras el telón de la aterciopelada oscuridad, Selene hace que mi rostro se asemeje a un paisaje invernal, posas tus labios suavemente, tímidos al principio, desesperados, después buscan los míos, los encuentran, se entrelazan creando una placentera batalla de sensaciones. Mis brazos se entrelazan en tu cuerpo, los tuyos, ansiosos, como las manos de un niño que quiere tocar los primeros copos de nieve, recorren mi cuerpo.

La dama plateada, a través de la ventana parece sonreír, hace tiempo que no asistía a un concierto tan maravilloso, los sentidos vuelan como mariposas llenas de colores, nuestros cuerpo impacientes juegan entre las calles de la sensualidad, recorren lugares inexplorados llenos de sentimientos salvajes por conquistar…

Un golpe secó, un aire mortecino proveniente del mismo hares, no te veo, ¿Dónde estas? Vuelve….mi cuerpo está frío, en mi cama no hay signos de las llamas de la pasión derramada; Las sombras ya no bailan, serias, quietas. Le grito a la dama testigo de nuestra sinfonía, se cubre con una mascara de falsedades para no mostrarme su dolor, lloro a Eolo mensajero de tu presencia…las lagrimas ruedan por mi colchón demasiado bello para ser verdad…demasiado delicado…quizás todo fue un sueño, el delirio de un artista….amor….¿Dónde estas amor?

Friday, July 07, 2006

¡Yo soy el silencio!


Yo soy el silencio. El silencio amargo, duro, el silencio que grita, que desata tu ira, que intentas atrapar y ahogar y nunca puedes. El silencio que hace que garabatees mil hojas, tres mil y cinco mil. Juego con tus garabatos, me acomodo en ellos, los alimento. Me maldices una y otra vez, me odias y lo sé, yo me limitó a reír mientras te sirvo una copa llena de ideas incompletas, absurdas, mediocres frases y textos carentes de alma, de alas doradas capaces de hacer olvidar la realidad para perderse en los sinuosos caminos de las palabras. Intentas escribir, intentas rasgar el papel con palabras seguras, fuertes, serenas, bellas en su simpleza, únicas en su belleza…Pero sólo consigues unos tímidos balbuceos, unos “quizá”, “tal vez”, “puede”…Ninguno capaz de erigir un templo de belleza singular.

Yo soy el silencio que hace que toques sin parar la misma melodía, días, noches y más noches, pero las notas siguen sonando mal, desafinadas, huelen a frustración, a veces demasiado lentas otras veces muy vivaces….Y el metrónomo sigue con su cuatro por cuatro...tic-tac- tic-tac…Y yo sigo vagando en tu habitación mientras las notas te miran burlonas, cuchichean, el fa desafiante comenta con el sol :“No será capaz, ya veras, está vez se volverá a confundir…Has visto ese decrecendo que horror…Pobre si la está dejando hecha polvo”. Y cuando por fin consigues que la melodía consiga volar, que desprendan una fragancia fresca, suave como los almendros de primavera…Yo te susurro con un tono edulcorado, falso y empalagoso: “ Amigo no te olvides del da capo, me temo que tienes que empezar desde el principio”. Tus dedos siguen pegados a las teclas. Presos de mis cadenas.

Yo soy el silencio que recorre tu estudio, las líneas se tuercen, las perspectivas no encajan. Me miras, intentas taparme, borrarme. Yo sigo hay en el azul del mar que no es mar, en la pincelada que no consigue ser el fuego que enciende las llamas de los sentidos. Soy la carencia del brillo que hace que los colores vibren, exploten y se fundan en las caricias del lienzo. Me acusas de robarte ese trazo que hace que los labios de tu Gioconda sean la fruta tentadora, esa guinda que tienta a pecar.

Pero no te engañes mi compañero, no me culpes a mí, yo solo hago mi trabajo, yo te robo la genialidad, puede que sea cruel y odioso, no soy tu sentimiento favorito, ni lo quiero ser, ¿Pero acaso un artista se puede derrumbar? Si lo eres demuéstralo, vuelve a capturar la esencia de las palabras, la dulzura del do re mi y la sonora voz de los colores. Soy el sentimiento que hace que no te duermas, que no te estanques, que te hace fuerte y débil…Sin mi no eres nada. Sin mi sólo eres uno más, un mediocre conformista. Yo te doy ese toque, ese grito que rasga los esquemas, que hace que siempre quieras más, que no te conformes, convirtiendo tu ambición en arte.

Wednesday, July 05, 2006

Ya basta.

Cállate.

Déjame.

No quiero más besos envenenados. Estoy harta de tus labios de niño, rojos, suaves, inocentes pero malditos…No, otra vez no, no los quiero…Tus manos fuertes, seguras pero delicadas como el satén me han tentado: una, dos, tres…Mil veces a beber de tu copa, ese suave almíbar exótico con sabor a mango y a papaya, con olor a Cuba, farolillos rojos y azules con notas de pasión. Pecado maldito, serpiente sinuosa llena de virilidad. Por ti manche mi vestido de ingenuidad con mentiras y mamá me regaño… Si me lo pidieses lo volvería a hacer.

Tu aliento prendió fuego cuando no había extintores, haciéndome presa de tus llamas. Tu lengua tejió una telaraña de oscuras pasiones en mi boca, poco a poco me hacías tu presa, me atrapabas entre rosas negras con espinas que luego mi sangre tornaba en rojas. Tus ojos de niño perdido me conducían por las sendas de lo prohibido, de los besos clandestinos, del intenso sabor del chocolate amargo y las dulces fresas robadas a la primavera.

Tú me has mostrado tu oscuridad con luces de teatro, con bellas mascaras de blanco puro. Guardabas en un viejo armario envuelta entre las telas de los viejos recuerdos de tu memoria, la verdadera oscuridad; tu esencia, opaca, fría como el hielo, como el mármol de la tumba donde entierras mi libertad. Poco a poco me has ido cortando las alas y has hecho un bonito cuadro con ellas, porque tu eres arte, tan bello como mortífero. Me vas ahogando lentamente. Mi aliento, mi vida es: mi libertad, mis alas y tú me las quitas lentamente me haces presa con cadenas de seda. Quiero recuperar mis alas, salir de tu castillo de cristal. Me voy, adiós.

….No, espera, ¿Qué es eso?...Tu susurro, suave y mortal como una daga que se va clavando en el corazón. No puedo escapar, vuelvo a ti una vez más, como todas las noches, y antes de entregarme a ti, en la celda de mi alma marco un palito más, con esta ya son mil y una noches intentando huir de ti.

¿Por qué es tan tentadora la manzana envenenada?

Tuesday, July 04, 2006

Delicada mariposa


Sin ganas, sin fuerza, el colchón se asemeja al duro asfalto, su engañoso parecido a una nube celestial se desvanece,el cielo se encuentra muy lejos, no es más que una utopía,una ensoñación para un ángel al que hace tiempo le arrancaron las alas. Mi cuerpo inerte, se confunde entre las sombras, un objeto más de la habitación, una canción difusa suena en la radio,la voz pegajosa de un inexperto locutor fluye en el aire, pero mis oídos no escuchan,se refugian en el silencio mortecino de mi alma.

Mi alma viste de negro, pero no de cualquier negro, no del que incita a los amantes a perderse en sus excitantes tonos, viste de un negro amargo y opaco, de un negro sin color. El frágil y dispar universo en el que estaba sumida se derrumba, empiezan a aparecer pequeñas grietas que hacen que los delicados cimientos se desquebrajen... Nerón sigue tocando la lira mientras Roma arde… Intento ahogar la frase traicionera, esa frase que me asalta sin piedad, acusándome, haciéndome participe de mi debilidad.

Mi mirada, busca en la infinita blancura de la pared, una ventana, un simple agujero por el que escapar; la pared fiel a su estabilidad se lo niega, no le gustan los cambios, nunca comprendió el significado de la palabra inestabilidad, esa de la que mi alma se adueña. Una mariposa de seda decora la pared, parece tan libre y presa a la vez, deliciosa ironía.

Unas gotas de esperanza mojan mi alma, hacen que se despierte de su letargo, fija su vista en la mariposa que decora la pared. Se concentra. Las ideas empiezan a florecer en la desértica llanura, la racionalidad mira con pavor, no lo puede permitir, intenta disuadirla, le intenta mostrar los miles de inconvenientes, las consecuencias nefastas, pero mi alma no entiende de números, ni de formulas lógicas y menos aun de consecuencias, así que la cordura se da por vencida.

Mi esencia se despide del cuerpo, para llevar a cabo su locura, se sumerge en el inanimado cuerpo de la mariposa, le dota de la libertad necesaria para volar, para irse lejos, recupera toda su vitalidad, está alegre. Se desliza por la puerta entre abierta de la habitación para dirigirse hacia la ventana, la llave de la libertad.

Por fin lo ha conseguido, piruetea en el aire, danza, ríe, sueña… Una grácil bailarina de la madre naturaleza, las horas, los minutos todos bailan al compás; pero la felicidad es efímera, y el cansancio empieza a acomodarse en los tejidos de la risueña mariposa, la seda de las alas va disminuyendo el ritmo de sus brincos. No conoce el lugar en el que se encuentra, pero decide posarse en una repisa de una elegante ventana atraída por su belleza y suavemente se queda sumida en un profundo y calido sueño.

Un extraño y metálico dolor la despierta, cegada por una luz artificial, sus pequeños ojos aprecian una figura borrosa, poco a poco todo se ve más claro; un hombre exquisitamente vestido la mira mientras sostiene pequeñas alfileres en la mano. Mi alma atrapada en el minúsculo cuerpo se aterra, ve como una de las alitas es atravesada por un alfiler, el dolor es agudo y punzante, de mientras mi secuestrador mira con regocijo su obra de arte. El dolor se vuelve cada vez más intenso, finalmente pierdo la conciencia.

Al despertar me encuentro en una vitrina junto a otras almas presas en delicados cuerpos de mariposas, que como yo fueron cautivas de su propia ansia de libertad y delicadeza.

Noches


La noche cubre desde hace horas las calles de la ciudad, cubre todo con un largo manto de misterio que oculta las sucias calles, los viejos edificios y los envejecidos columpios de los parques; pero es un manto demasiado volátil, demasiado fino como para acallar el recuerdo de unas suaves y prohibidas sábanas de franela con las ultimas gotas de un perfume dulzón; la cara demacrada de los marginados en el mundo de los mil colores alucinógenos; el angustioso pero calmado sabor de la copa que acompaña a la última pastilla del suicida ….

Las últimas pinceladas de un cuadro de pasión, los amantes se tocan, se besan; ella apenas diecisiete, mezcla de niña y mujer, infinita inocencia en unos ojos que intentan descubrir lo desconocido, pero que temen adentrarse en la frondosa selva de la noche; él, unos treinta y tantos, trabajo estable, una mujer de sonrisa permanente y un hijo adorable, una vida monótona, “perfecta”, acorde con las convencionalismos sociales. Hartos de lo correcto, de los límites, él intenta volver a través de su amante a la desinhibida juventud y ella prueba los sabores de la experiencia; arden en la cama, sin tapujos, a la luz de la noche, sus húmedos besos marcan el compás de un blues que suena en el bar de la esquina…

Bar “La libertad”, el viejo toca en el escenario un blues, las notas no suenan con la soltura que deberían, la artritis acompaña a sus dedos desde hace tiempo, pero eso da igual en ese bar donde se vende una engañosa libertad; la hechicera en su caverna al fondo de la barra vende las mil y una pócimas que todo lo curan…En el baño, un ejecutivo derrocado vilmente de la cima del poder por su mejor amigo se convierte en preso de los polvos blancos, mientras los enfila sobre una hoja de periódico que muestran la foto de un famoso actor…

Demasiado famoso, ídolo de miles de adolescentes, creado gracias al mármol de las mentiras y los cinceles del consumismo, demasiado cansado para seguir jugando al macabro juego del materialismo…Lo tiene todo pero no tiene nada. Una modelo de porcelana, que le engaña con un amante invisible llamado anorexia duerme a su lado. Una sonrisa invade su cara, por fin va a acabar con la maldita pesadilla. Se dirige al baño, en un lujoso espejo mira los resquicios que quedan de aquel niño que soñaba con cambiar el mundo hasta que este lo devoro sin piedad. Tranquilamente coge los diferentes tarros de pastillas, saca varias pastillas de diferentes colores, las mira con miedo y resignación, coge un vaso de agua, creadora de vida, se dispone a quitársela, mientras los colores de las pastillas forman un remolino en su boca.

La noche nunca acallara esas alfileres que la rasgan, pero que a la vez la hacen más humana, más bella, más trágica…Porque una noche no es noche sin secretos que ocultar, sin sentimientos prohibidos, mostrando las imperfecciones que hacen la vida más real, descubriendo los mil tonos del alma.

Sunday, July 02, 2006

Piruleta


El papel blanco, puro, invita a la negra tinta, se le insinúa y mi mano autómata, empieza a moverse; primero con suavidad, a veces temerosa de internarse en paraísos desconocidos, temerosa de descubrir ese pecado que te invita a pecar una y otra vez.

Es entonces cuando la tinta pervierte al papel, cuando deja su inmaculado color para dar paso a las letras que sugieren, que ocultan concupiscentes secretos tras sonrisas verticales, que exhortan a probar los frutos prohibidos….
Es entonces cuando mis labios empiezan a brillar, rojos como la manzana del pecado, inocente sonrisa que con un leve suspiro incita a jugar. Las letras, las palabras, las obscenas tildes, las sinuosas eses, las prohibidas “x”, incluso los precavidos puntos, juegan, saltan, brincan…Erato toca la cítara, su melodía hechiza a los presentes, la noche se hace participe de la pasión latente.

Finalmente, tras observarme como un niño, que mira esa dulce piruleta que durante tanto tiempo ha querido saborear, pero que parecía prohibida, entras en la habitación. Te miro con una descarada timidez, tus ojos me muestran caminos sugerentes que se pierden en la misteriosa oscuridad de tus pupilas. Mi mano deja deslizar la pluma, rueda hasta el suelo…un sonido metálico y quejicoso suena de su interior, envidiosa y caprichosa, sabe que tu mirada ha robado su protagonismo.

Te impacientas, pero a la vez quieres disfrutar del momento, se que me deseas, siempre me decías que te encantaban las piruletas, mirar sus cristalinos y vivos colores, su suave y deslizante textura…Las letras siguen jugando al escondite….Me pierdo entre las sabanas y tu entre risas me buscas, besas mi edulcorada piel, por fin saboreas el dulce caramelo mientras yo me pierdo e intento descubrir el secreto de tus pupilas….

Gracias




No se como deciros lo que siento, no se como atrapar en el papel ese sentimiento; es como la risa de un niño, inocente y sonora, huele a piruleta y parece algodón de azúcar. Es una reminiscencia de la infancia olvidada; de esa infancia de incertidumbre, de curiosidad gatuna; de esa infancia de manchas de barro y chocolatina. De la inocencia olvidada, de la sonrisa perdida, de la fantasía de un mundo detrás del arco iris en el que la falsedad no existe y la luz es pura….

Yo estaba perdida, me perdía en un camino sin salida. Era una muñeca a la que las niñas habían olvidado, estaba rota y ajada; la falsedad y el interés de las que fueron mis dueñas me habían relegado al más oscuro rincón de una buhardilla abandona, habitada por las arañas del olvido.

Un día aparecisteis en la buhardilla no temíais a las arañas, ni a la oscuridad. Al lado de una vieja tijera oxidada con restos de sangre y junto a un cuadro de una dama de belleza enfermiza me encontrasteis; os dieron igual mis ropas harapientas, y mi piel de porcelana descascarillada, me arropasteis en vuestro regazo.

Poco a poco me sanasteis las heridas, me cosisteis ropa con telas de cariño y hilos de amistad para que nunca se rompan, volvisteis a conseguir que mis fríos ojos de cristal brillasen, me tratasteis como vuestra amiga y compañera de juegos, me disteis vuestra amistad, yo a cambio os doy mi tesoro más preciado y que espero que os guste, mis letras….


Gracias, creo que sobran nombres, a todos aquellos que me han ayudado en los momentos difíciles y que no se han apartado, a quienes no han regalado a mis oídos edulcoradas mentiras que luego hacían sangrar a mi corazón…

Saturday, July 01, 2006

Beso cruel



Estoy tumbada en la cama, sola, el silencio me acompaña con su incesante conversación; me habla de días lejanos; días en los aún tenía esperanzas de encontrar las sensaciones y armonías del amor; días en los que cada recuerdo no se clavaba como pequeños trozos de hielo que van congelando mi vidrioso corazón; días en los que las sonrisas y los juegos rompían los fuertes muros de la oscura tristeza.

Pero no me quiero engañar, todo eso no volverá. Le digo al silencio que pare, que deje de torturarme, en un sollozo ahogado intento dar salida en forma de gélidas lágrimas a la tristeza. El silencio impasible sigue atormentándome; la soledad, amiga infiel, me enseña su cara más oscura, no se burla de mí, ni tan siquiera se ríe con maldad, solo me mira, me asusta. Le reprocho, le grito; ella sigue impertérrita, como una estatua de frió mármol. De repente se digna a mirarme, me mira con compasión, una lagrima rueda por su mejilla, estoy pérdida demasiado perdida y ella lo sabe….

Todo se para, el silencio deja de hablar, la soledad compadecida me mira y susurra con voz melancólica unas palabras en un tono de dulzura casi olvidadas “…pobre niña…”, intento retener esas palabras, su suavidad, la inocente musicalidad de “niña”, su ternura, el calor que desprenden….Ese calor olvidado que me protegía….Pero ya es demasiado tarde, los fantasmas del pasado me reclaman, me buscan, alimentándose de mi dolor; me roban mis gotitas de felicidad que guardaba en un humilde frasquito; se encolerizan por haberles intentado encerrar en el desván, por haberme creído más fuerte…

Yo corro por la habitación, las paredes se han desvanecido para dar paso a la espesa oscuridad. Mis labios llevan las palabras que más quiero, esas que hablan sobre el amor, demasiado bellas para poder pronunciarlas con mis labios pero que no quiero olvidar...

Los espectros me siguen, les noto cada vez más cerca, deseo tener alas para escaparme, para que no me arrebaten lo que más quiero, pero es un sueño imposible, nunca tendré alas…las alas solo las tienen los ángeles…y yo no soy un ángel. Me caigo, lloro de impotencia, mi lamento rasga la oscuridad infinita, se acercan, noto su gélida alma carente de sentimientos. Cierro los ojos como una niña temerosa de la oscuridad, espero que al abrirlos todo haya sido una pesadilla, mis labios tiemblan, cuento hasta tres…uno…dos…tres….
“Buh!” una voz macabra retumba triunfal, sin el valor que me falta, abro mis ojos; los fantasmas me rodean, uno de ellos se acerca, se arrodilla junto a mi, lascivamente me acaricia con sus manos de hielo la mejilla bajando hacía el cuello, con la rabia contenida de mi alma, le intento apartar, se ríe, me agarra de la muñeca, aprieto los ojos para no ver su cara. Me hace abrirlos, demasiado cruel para no deleitarse con ese momento, acerca sus gélidos labios a los míos, ya nada me puede salvar pronto mis palabras escondidas serán profanadas; él disfruta del momento, y antes de deslizar sus labios entre los míos, besa mi inocente mejilla, mis lagrimas resbalan sin cesar, complacido y bajo la humillante mirada de los demás seres, por fin me da el maldito beso, un beso lento pero cruel.

El recuerdo se borra de mi interior…desaparece, mi corazón se congela de repente, es inútil no consigo recordar lo que es amar, no consigo recordar su cálida sensación… Mis lágrimas se secan porque ya no tengo porque llorar….