Name: Yukiko
Location: Spain

Saturday, July 15, 2006

Metro con notas de sensualidad

Las puertas del metro se abren, no soy muy consciente de mis pasos, mi mente anda divagando en alguna otra estación. Dejo caer mi cuerpo sobre un asiento. Al lado mío un hombre cuya higiene dejaba bastante que desear, enfrente una anciana y su acompañante; una de esas latinoamericanas que llegan dispuestas a traer toda su alegría de las calidos países por un sueldo infeliz. Nada fuera de lo normal, nada que me llame la atención.

El calor penetra por la ventana rozando mis mejillas, prendiendo a su vez el fuego interno. Y de repente me doy cuenta, está de pies, lleva los típicos zapatos de los sábados, acompañados respectivamente del típico pantalón y de la típica camisa “sabadesca”, con una cara típicamente “sabadiana”.Quiere romper con los esquemas; quiere ser un viernes noche, un sábado por la tarde; quiere ser una risa lujuriosa, en vez de la inocente risita de la niña del vagón vecino; quiere ser champagne francés y ostras frescas, con un postre lleno de exótica canela en vez de zumo, potitos y lacasitos. Sus entradas indican que la cuarentena le acompaña desde hace tiempo.

Me mira con miedo al principio, avergonzándose quizá. Retira la mirada. Me miró –sí- hoy si que voy guapa. Me he preparado esta mañana con infinito cuidado. Todo estaba medido para que resultase especial, suave, cálido e inocente pero con ese toque desafiante. Mi olor no era solo el mío, se mezclaba con unas notas masculinas que me envolvían, que me recordaban frases, gestos y esa carita que tantas veces había imaginado. Yo miro al individuo, una mirada pausada, examinando. Me sonrío levemente me hace gracia ver su timidez, su culpabilidad luchando contra sus impulsos. Podría ser mi padre y lo sabe.

Sigo mirando, puede que sea un poco malvado por mi parte, pero yo no había sido quien había empezado el juego. Creó que lo necesito, arder de una vez; hacer mediante miradas con un extraño, todo lo que no me había atrevido hacer unas horas antes con el dueño de la fragancia que se hacía cada vez más mía. Quizá me veo más protegida ahora, con menos pudor, menos desnuda el alma que en el parque, más irreal el miedo a lo desconocido. Ahora juego en casa, el pobre hombre no se atrevería a acercarse, ni tocarme, no sabe que me da miedo, ni que me gusta, ni tan siquiera mi nombre. El anonimato me protege.

Se atreve a mirarme sin pudor, recorre mi cuerpo, medio hecho, medio deshecho. Miro inocentemente y una mano juguetea con el tirante de la camiseta por la que se asoma un pequeño trozo del sostén dorado que me convierte en su champagne. Sus ojos y mis piernas se abren al unísono, como una sola nota, mis vaqueros se muestran descarados, sus pupilas excitadas. Su mirada me saborea y yo le dejo en su intimidad, ya me he cansado de jugar, además me he empezado a sentir incomoda y prefiero no adentrarme más en la boca del lobo; mientras, me sumerjo en mis pensamientos, lejos de las frías paredes de hierro, sumergidas en la fragancia que me inunda y en unos ojos del color del sensual cacao.

2 Comments:

Blogger Finx said...

Tendré que empezar a fijarme más en los acontecimientos que pasan a mi alrededor en el metro de Bilbo jejeje.

Me ha sorprendido ver esa foto de la que supongo es la estación de Abando.

1:35 AM  
Blogger Josu Mendicute said...

muy bueno

1:37 AM  

Post a Comment

<< Home