Congelando el tiempo
Monday, August 18, 2008
Saturday, February 23, 2008
Sueño fotográfico

Se perdió una vez más en ese universo único y exclusivo que iba mutando cada vez que traían nuevas obras cada vez que se adentraba en el. Porque cada día sentía diferente, cada día sus ojos adivinaban nuevas historias, nuevos secretos tras los marcos.
Y allí estaba ella, una intrusa, vouyerista por naturaleza, como todo ser humano que se precie de disfrutar de los pequeños caprichos limítrofes con la inmoralidad que da la vida. Esta vez eran fotografías en blanco y negro, uno de sus mayores deleites; mil matices, mil sutilezas a merced de la perfección binaria de los dos colores esenciales. Quizás por lo especial del evento iba vestida con un vestido de seda blanco tan vaporoso y volátil como su ser, o quizás simplemente por el azar.
Vio como su cuerpo se elevaba suavemente del suelo, como desafía la leyes de la gravedad para perderse en la más pura fantasía del inconsciente. Desafiando a la física empezó a fundirse en las fotografías, a ser parte de ellas; de esa locura, de esos sentimientos de algún artista atormentado o con demasiadas vidas que contar. Ella simplemente observaba maravillada los cambios que su cuerpo sufría, como aquel que ve por primera vez una aurora boreal.
Fue saltando de una foto a otra, de una habitación abandonada a un carrusel parisino, pasando por la imagen de un extraño pez japones que parecía observar todo sin ver nada. Pero aún estando en las entrañas de las obras, todo se mantenía estático,sin vida, muerto; y a ella, se le acabó antojando aburrido, como quién se aburre de una piruleta. Volvió a los firmes y estáticos pasillos de la galería, para así, disfrutar de una perspectiva menos comprometedora, más distante.
Caminaba ahora aturdida y con aire perdido, sin prestar demasiada atención, guiada por la soledad de los mudos pasillos. De repente una imagen llamó su atención, la hizo volver sobre sus pasos y detenerse. Era una calle desierta, oscura, la luna no brillaba esa noche, predominaba el negro en la composición, el contraste, lo ofrecían unos farolillos luminosos de un bar medio abandonado.
En una esquina como queriendo huir del encuadre, se encontraba un hombre con ropas que perfectamente podían corresponder a los años 20. Un sombrero creaba sombra en su semblante, destilaba misterio, bien podía ser un simple vividor, un dandi trasnochado; un inquietante espía de alguna potencia enemiga; o un escritos con tantas cosas que contar como que callar.
Ella se quedó inmóvil, mirando, mirándole, embelesada; el tan estático como antes. Pero un magnetismo irrevocable la rodeaba, no pudo resistirse a atravesar de nuevo la difusa linea de la realidad y se adentró en la escena. Lo hizo con cautela, intimidada por aquel ser que parecía tan humano como irreal.
Se acercó con cautela, refugiándose en la poca lógica que le quedaba, en la certeza de que el era solamente una pieza más de la composición. Aún así, ella juraría que se sentía observada. Sin saber por qué se fue aproximando más y más, disfrutando del placer de mirar sin ser mirada, o eso quería creer. Observó de cerca las facciones que el sombrero ocultaba, poseía un rostro joven que la cautivó; se permitió el lujo de mirar con atrevimiento y un punto de descaro, era agradable poder sentirse libre de las cadenas de la timidez.
Y guiada por su parte más irracional, recatada de algún cuento de hadas, le beso. Sus labios, en un movimiento autómata, se posaron temblorosos como un frágil aleteo en los labios de el, con cierto miedo a romperle, a despertarlo. Pero ya era demasiado tarde, los labios del desconocido iban tornándose cálidos por segundos y sus músculos empezaron a moverse.
Temerosa, alejó su cara un momento, y comprobó como esta vez eran los ojos de el quienes se posaban en ella. Empezó a sentir cierto calor en sus mejillas, y aunque su timidez prudente le recomendaba huir y alejarse, algo la incitaba a volver a juntar sus labios a los del joven misterioso, ahora ya llenos de vida.
Sin pensarlo dos veces, y antes de que el arrepentimiento hiciera presencia en escena, cerro los ojos, y protegida por la oscuridad que nada dice, ni reprocha, se abandonó en los labios de su acompañante. Notó como unos brazos se iban enredando poco a poco entre los pliegues de su vestido; se dejó caer en el abrazo, sus miedos se disipaban poco a poco, se sentía protegida.
De repente todo se empezó a difuminar, para encontrarse con la cara pegada a la almohada y sus brazos enredados en la sábanas, pero sus labios estaban húmedos y la luna que entraba por la ventana brilló en sus ojos...
Thursday, February 21, 2008
Otro viaje más...

No quiero volver a caer en ti
No sé por qué me quisiste,
Cansada de tu palabras ambiguas,
Duerme tranquilo,que no mueran tus sueños,
Pensé que sería fuerte,
Pero la duda desayuna conmigo,
Sunday, February 17, 2008
Blanco y negro
Sentada, estaba sentada, pero no como un ser humano, no como uno de carne y hueso; era una muñeca de papel, blanca y negra, en conjunto con ese apartamento tan chic. Un apartamento sacado de una revista de decoración, negro y blanco, blanco y negro, daba igual, todo era armónico en el; desde el diván negro de auténtica piel de becerro argentino, hasta el pulcro mármol de un baño con reminiscencias de la antigua roma. Solo sus ojos rompían la armonía, como una nota chirriante que no acaba de encajar en la sublime obra del maestro, como una perla rayada en un exquisito collar. Intentaba esconderse detrás del suave perle de su jersey, entre las rectas tablas de su falda, en los envolventes bucles de su pelo, pero ay! Nada servía, porque sus ojos ahí seguían. Se los hubiese arrancado con un tenedor de fina plata, pero eso mancharía las paredes de un rojo agranatado, y no sería ella quién quebrase aún más la armonía del lugar.
Sus ojos hablaban de abandono, de olor a sentimientos muertos, de una melancolía que desaparecía por segundos entre las agujas del reloj. Todo se reducía a cafés italianos nunca servidos, a libros suicidados en negras estanterías, a maletas nunca hechas y mucho menos desechas, a palabras nunca compartidas. Prohibiciones que nunca entendió bien pero que el destino se las impuso.
Y en su esquina, seguía intentando borrar los sentimientos que bailaban en sus ojos. Intentaba limar sus pasiones, pulirlas hasta convertirlas en asépticas piezas minimalistas que concordaran con su vivienda. Sentimientos perfectos, de seda y porcelana que no acababan de encajar en su imperfecto corazón. Pero poco a poco entre copas de Moët Chandon lo iba consiguiendo. Poco a poco sintetizaba en blanco y negro su corazón. Poco a poco iba borrando la asimetría que suponía el amor.
Monday, December 31, 2007
Sentimientos prohibidos
¿Qué pasa cuando estas en el otro lado, cuando caminas entre las calles prohibidas de la ciudad ?Traspasaste la linea sin querer, inocentemente, igual que cuando heriste los sentimientos de aquel niño que quería jugar contigo pero tu preferías jugar a solas con tu muñeca. Siempre con inocencia, nunca con crueldad, como una mariposa que mata con el aleteo de sus alas. Intentas ser suave, dulce y cariñosa, pero eso sólo lo empeora todo, porque lo tuyo son pétalos envenenados. Te miras al espejo, donde los demás ven luz, tu ves oscuridad. Intentas no tocar nada, porque lo que tocas desaparece, se pierde en alguna dimensión que tu cabecita desconoce; y lo peor de todo, poco a poco tu también te desvaneces; bailas un tango de mentiras diciendo que no te importa, que al fin y al cabo la volatilidad te hace más ligera, más ligera para escapar; pero en el fondo te aterra caer al vacío, perderte para siempre y no encontrar unos brazos que te sostengan. Y aunque no lo admitas ya no quieres huir.
Te quedas en tierra de nadie, sosteniendo un frágil equilibrio que no sabes cuando se romperá. Frecuentas esas emociones que tu mamá siempre desaprobó, y que solo conocías a través de las femme fatale del cine negro. Era todo más excitante, incluso fascinante, cuando lo vivías desde un cristal, ahora que te aprisiona con sus lazos de seda, parece que se ha esfumado todo el glamour.
¿ Y qué dirá tu papa si se entera? Lo peor de todo es que no te importa. Sabes que está mal, que eso no sé piensa...que eso no se dice, que eso no se hace... añadiría la canción. Pero tu no puedes evitarlo, no quieres evitarlo, ni siquiera te intentas excusar. Cada noche, cuando todo se para, y el silencio te arropa, tus pensamientos se agolpan creando un lienzo de sentimientos prohibidos con veladuras de dolor. Tu sigues caminando entre esas calles oscuras, sin importarte que alguna esquina afilada te rompa, porque prefieres romperte a desaparecer.
P.D: Male-Female de Pollock
Saturday, December 29, 2007
El corsé
Cada día aprisiona su cuerpo dentro de aquella prenda de engañosa belleza; la había encontrado meses antes en un viejo baúl abandonado en un rincón cualquiera del camarote. Debía de haber sido de la marquesa para la que trabajo su tia-abuela, ningún pariente suyo se hubiese podido permitir comprar una prenda tan lujosa en aquella época; era un corsé.Un corsé que con los años había adoptado cierto tono amarillento que le confería un aire a romanticismo; los brocados de la parte delantera, seguían manteniendo la arrogancia de sus mejores años; las cuerdas y cierres que lo componían debían mantenerse como el primer día, a juzgar por la fuerza con la que estrechaban su cuerpo. Tan delicado y fuerte a la vez, desde el momento en el que lo vio supo que lo quería, lo deseaba; sentirlo contra su piel, sentir la presión extenderse por cada recoveco de su torso.
Nadie se imagina que debajo de su ropa, más o menos moderna, más o menos adecuada, pero al fin y al cabo ropa que no desentona con la tónica general, se esconde un corsé de principios del siglo XX;es su secreto. Parecer tan libre, pero estar tan atada a la vez; cada respiración controlada al milímetro, cada movimiento tan naturalmente restringido. Ocultar sus imperfecciones tras una perfecta rigidez. Una sensación contradictoria, tan agobiante como placentera.
Todas las noches, sin excepción, después de asegurar que la puerta de su habitación esta bien cerrada para que ningún intruso descubra su secreto, procede a quitarse el corsé. Lo hace despacio, con delicadeza, con mimo, disfrutando del momento. Saborea intensamente ese instante único en el que opresión y libertad se entrelazan. Las cadenas se rompen, se deja abrazar por el aire nocturno, frío, liberador.
Arropada por la oscuridad deja libre a su cautiva realidad, a su verdadero ser: letras, imágenes, melodías, colores, todo fluye de forma salvaje en la habitación, sin mesura. Solo ella y su mundo, sin miedo a ser vulnerable, a que la rompan. Y entonces es cuando, a la luz de la luna, maldice y odia el corsé que por la mañana adorará.
P.D: Foto de luna´s eyes
Sunday, November 25, 2007
Pantalla en blanco
Y todo se desvanece, todo se derrumba a mi alrededor, como una torre de naipes. Me convierto en arena, arena del tiempo, que se pierde entre mis manos. Un jarrón que se rompe en mil pedazos, azules , tristes, demasiado débiles para vivir en la inestabilidad de su nueva forma. Me gustaría decir que soy alguien, algo, que soy el faro salvador de algún barco a la deriva...Pero simplemente soy una sombra, una minúscula hoja que se mueve a merced del viento. Nunca seré un grito revolucionario junto a un seno desnudo, mi voz es demasiado tímida y prefiere arroparse entre susurros.
El mundo gira acelerado, frenético y yo simplemente observo al horizonte. Y mi mente muda, solitaria; por sus avenidas no pasean ni teorías eruditas, ni profundos pensamientos de elegantes vestimentas. Una pantalla en blanco, sin matices, sin arrugas, sencilla y vulgarmente blanca.
P.D: Imagen de Italiangerry






